Combate los resfríos de verano con helados

Resulta que la mayoría de la gente relaciona la tos o el dolor de garganta con el frío, las ventoleras y la lluvia. Está grabada, en la cultura popular, la idea de que el clima invernal es el causante de las molestias provocadas por la gripe o el resfrío. Por eso la imagen mental de alguien totalmente despeinado, con la nariz como morrón, enfundado en bufandas de lana y abrigo, se nos viene a la cabeza al instante. Una agüita caliente, analgésicos y a meterse en la cama con guatero.

Ya, entonces, ¿por qué vemos a tantas personas sufriendo en pleno verano debido a un catarro? Porque el frío no resfría, punto, y los científicos se han cansado de decirlo. Lo que enferma son los virus y bacterias que entran a nuestro cuerpo debido a malos hábitos (como fumar, mala alimentación, dormir poco) y a la falta de higiene. Es cierto que hay más enfermos en invierno, pero eso se debe a otras razones como mala ventilación, mayor cantidad de personas compartiendo lugares cerrados y a las aves migratorias (en serio).

Pues, yo te voy a decir qué es lo mejor que puedes hacer si eres una de esas víctimas de un desagradable resfrío veraniego: comer helado. Sí, así tal cual. No creo que sea necesario mencionar ahora los beneficios nutricionales de esta delicia, pero sí decir que es uno de los alimentos recomendados por los médicos para disminuir drásticamente las molestias del resfrío y, sobre todo, en verano, donde recurrir a brebajes calientes podría ser contraproducente al intentar dormir o en caso de fiebre.

Primero que todo, mencionaremos lo obvio: el helado resfresca al momento de ser ingerido, lo que combate la sensación soporífera del resfrío. Te despierta y te otorga una placentera sensación de frescura.

Segundo, contiene un aminoácido llamado triptófano, conocido por estimular la producción de serotonina, lo que se traduce en mayor felicidad, ánimo, optimismo y, en consecuencia, fortifica las defensas del organismo en una vía biológica y también emocional.

Y por último, pero no menos importante, actúa como analgésico. Si te duele la garganta, la suave textura del helado no te hará daño y al mismo tiempo su temperatura ayudará a desinflamar y a disminuir el dolor. Cabe mencionar que en esta situación hay que evitar los helados con frutos secos porque podrían resultar irritantes, pero fuera de eso no hay problemas.

Así que basta de sufrir: para los resfríos de verano lo mejor es divertirse regocijándose con los colores y sabores de una de las delicias de nuestra era: los helados. Y si no estás resfriado, pues… mejor.