Amor de desayuno

Hoy es el Día de los Enamorados y es cuando la cabeza llega a crujir de tanto pensar en algo diferente y al mismo tiempo lindo para disfrutar con aquella persona que te saca suspiros y canas verdes. Sin embargo, después de darle tantas vueltas, las alternativas no son muchas y se llega a lo mismo: un lugar lleno de gente, con música estridente y laaargas esperas.

Mala cosa.

Pues, no. Mejor evita el estrés y disfruta desde el principio, aprovechando la mañana y entregando toda tu atención a quien amas. ¿Cómo? Desayunando en Rocciato. Te esperan las clásicas y sabrosas tostadas de jamón y queso, acompañadas de un natural y refrescante jugo prensado de naranja, un cappuccino en su punto y queque de zanahoria con nueces (que es un regaloneo para el paladar).

Es una opción encantadora si lo que quieres es comenzar bien la jornada, haciendo más dulces las horas del Día de San Valentín ¡desde el principio! Además, casi podemos asegurar que el final del día también va a ser mejor. 😉

Combate los resfríos de verano con helados

Resulta que la mayoría de la gente relaciona la tos o el dolor de garganta con el frío, las ventoleras y la lluvia. Está grabada, en la cultura popular, la idea de que el clima invernal es el causante de las molestias provocadas por la gripe o el resfrío. Por eso la imagen mental de alguien totalmente despeinado, con la nariz como morrón, enfundado en bufandas de lana y abrigo, se nos viene a la cabeza al instante. Una agüita caliente, analgésicos y a meterse en la cama con guatero.

Ya, entonces, ¿por qué vemos a tantas personas sufriendo en pleno verano debido a un catarro? Porque el frío no resfría, punto, y los científicos se han cansado de decirlo. Lo que enferma son los virus y bacterias que entran a nuestro cuerpo debido a malos hábitos (como fumar, mala alimentación, dormir poco) y a la falta de higiene. Es cierto que hay más enfermos en invierno, pero eso se debe a otras razones como mala ventilación, mayor cantidad de personas compartiendo lugares cerrados y a las aves migratorias (en serio).

Pues, yo te voy a decir qué es lo mejor que puedes hacer si eres una de esas víctimas de un desagradable resfrío veraniego: comer helado. Sí, así tal cual. No creo que sea necesario mencionar ahora los beneficios nutricionales de esta delicia, pero sí decir que es uno de los alimentos recomendados por los médicos para disminuir drásticamente las molestias del resfrío y, sobre todo, en verano, donde recurrir a brebajes calientes podría ser contraproducente al intentar dormir o en caso de fiebre.

Primero que todo, mencionaremos lo obvio: el helado resfresca al momento de ser ingerido, lo que combate la sensación soporífera del resfrío. Te despierta y te otorga una placentera sensación de frescura.

Segundo, contiene un aminoácido llamado triptófano, conocido por estimular la producción de serotonina, lo que se traduce en mayor felicidad, ánimo, optimismo y, en consecuencia, fortifica las defensas del organismo en una vía biológica y también emocional.

Y por último, pero no menos importante, actúa como analgésico. Si te duele la garganta, la suave textura del helado no te hará daño y al mismo tiempo su temperatura ayudará a desinflamar y a disminuir el dolor. Cabe mencionar que en esta situación hay que evitar los helados con frutos secos porque podrían resultar irritantes, pero fuera de eso no hay problemas.

Así que basta de sufrir: para los resfríos de verano lo mejor es divertirse regocijándose con los colores y sabores de una de las delicias de nuestra era: los helados. Y si no estás resfriado, pues… mejor.

Ese aroma que enamora, ¿de dónde viene?

Una de las preguntas más importantes que se ha hecho el ser humano desde que, bueno, es ser humano, es qué lo levanta en la mañana. Qué es eso que hace que saquemos un pie de la cama (y luego el otro, claro) y cambiemos el dulce sopor de una noche por una intensa jornada laboral, ya sea en el crudo invierno de Islandia o en el sofocante verano del desierto australiano.

Para nosotros no es complicado: el aroma del café.

Sí. Así sin más. Sin dilaciones. Es que ya con eso valió la pena todo y pareciera que es nuestra nariz la que nos lleva a la cocina en un estado de sonambulismo feliz. Sin embargo, ese aroma seductor, ¿de dónde viene? Me dirás que de la cafeína, claro, pero no, no es así.

Curiosamente, desde que se descubrieron las primeras moléculas del café, los científicos saben que no tienen incidencia alguna en el aroma, ni siquiera la estimulante cafeína. De hecho, con el tiempo, la ciencia ha conseguido aislar cerca de un millar de compuestos presentes en el grano del café y casi ninguno tiene algo que ver con el aroma. Pero, ¿entonces?

La respuesta es Reacción de Maillard: durante el proceso de tostado se produce una reacción entre las proteínas y los azúcares, donde se desprenden las melanoidinas, es decir, moléculas volátiles que nuestra nariz es capaz de reconocer, enviando señales al cerebro, lo que nos somete, nos encanta, nos seduce y, en fin, nos levanta y nos mueve.

Entonces, por ejemplo, el 2-furfuriltiol es una de estas moléculas que presenta un fuerte olor “amargo” y muy parecido a lo tostado o incluso quemado. El metanotiol, es otra, que tiene un nauseabundo hedor a repollo podrido, pero que ¡oh, magia!, mezclado con los otros componentes volátiles generan el hermoso e inigualable (digámoslo con todas sus letras) AROMA DEL CAFÉ.

¿Y sabes qué es lo mejor? Que los científicos demuestran constantemente que estos compuestos provocan que nuestro cerebro libere más serotinina, lo que desestresa y produce una pacífica sensación de felicidad.

¿Ahora entiendes por qué sientes eso cuando pasas por una cafetería o sacas un pie de tu cama para ir por un café? Nosotros sí.

Fuente: Compound Chem.
Imagen: Real Good Coffee Co.